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Autismo

marzo 2006

Instituto de Salud Carlos III. Grupo de Estudio de Trastornos del Espectro Autista

Guía de Buena Práctica para el Diagnóstico de los Trastornos del Espectro Autista

A. Díez Cuervo, J.A. Muñoz Yunta, J. Fuentes Biggi, R. Canal Bedia, M.A. Idiazabal Aletxa, M.J. Ferrari Arroyo, F. Mulas, J. Tamarit, J.R. Valdizán, A. Hervás Zúñiga, J. Artigas Pallarés, M. Belinchón Carmona, J.M. Hernández, J. Martos Pérez, S. Palacios, M. Posada de la Paz (Grupo de Estudio de los Trastornos del Espectro Autista del Instituto de Salud de Carlos III. Ministerio de Sanidad y Consumo)

Publicado en la Revista de Neurología (2005). Número 41, volumen 5, páginas 299-310.

En el artículo se describe el proceso de diagnóstico de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) como un procedimiento deductivo en el que “los profesionales o especialistas, guiados por su experiencia clínica y sus conocimientos, y mediante las categorías universalmente aceptadas por la comunidad científica (DSM-IV-TR o CIE-10), clasifican y caracterizan el comportamiento del individuo y establecen un plan de intervención apropiado a las características de la persona”.

Para llevarse a cabo se requiere la participación de un equipo multidisciplinar que asegure la participación de especialistas de la pediatría, psicología, neurología, psiquiatría... La evaluación ha de ser los más completa posible y evitar pruebas innecesarias.

En el proceso de diagnóstico se pueden diferenciar varias áreas complementarias. En primer lugar, se debe elaborar la historia clínica detallada de la persona que acude a la valoración. En ella se deben contemplar aspectos relacionados con antecedentes familiares, datos pre y postnatales, historia evolutiva, antecedentes en cuanto a salud, aspectos familiares y psicosociales, consultas y tratamientos anteriores..., Además, se debe realizar una valoración completa de la sintomatología y el perfil psicológico de la persona que busca el diagnóstico. Ésta implicaría una evaluación de los aspectos psicológicos (que ayudaría a establecer un diagnóstico diferencial y a determinar el perfil de habilidades y deficiencias), de aspectos psiquiátricos (que contribuiría al diagnóstico diferencial, a estudiar posibles trastornos asociados, y a la recomendación o no de tratamiento farmacológico),  y de aspectos biomédicos (que contribuiría a estudiar posibles condiciones biomédicas asociadas a los TEA, así como el estado general de salud de la persona).

Además, habría que tener en cuenta distintos aspectos prácticos a lo largo de todo el proceso diagnóstico para garantizar la buena práctica del mismo.

Antes de que la evaluación tenga lugar, habría que considerar aspectos como la demora de la citación (intentando que fuera  la menor posible entre que se solicita y el día de la evaluación), la explicación clara del servicio, así como la solicitud a la familia de la información que ya tengan disponible sobre la persona que solicita el diagnóstico (otros diagnósticos, vídeos, informes...).

Durante la valoración habría que garantizar la calidad de los aspectos técnicos empleados (pruebas cognitivas, de comunicación, de desarrollo adaptativo etc...corroboradas científicamente y consensuadas internacionalmente; observación en el medio natural del niño en la medida de lo posible; trabajo en equipo...), así como de los aspectos sociales implicados en la valoración (buen recibimiento, entorno confortable y cercano, libertad para preguntar y expresar dudas por parte de las familias, disposición de descansos ante los signos de cansancio...)

Por último, tras la evaluación sería imprescindible proporcionar información detallada sobre el diagnóstico, preferentemente en persona. Es importante que se respeten los plazos pactados de devolución de la información y que el informe se entregue lo antes posible.  En el informe debe registrarse por escrito la descripción del proceso de diagnóstico y de los resultados del mismo, y debe estar redactado con un lenguaje claro y respetuoso, explicitando un diagnóstico claro y sin ambigüedades que se ajuste a los criterios aceptados en los sistemas internacionales de clasificación. En este informe se deben destacar los puntos fuertes de la persona, y no sólo los débiles, y proporcionar orientaciones operativas. Es importante tener en cuenta que a lo largo de todo el proceso se debe dar la posibilidad a la familia de debatir sobre la información proporcionada.

 

 

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