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Noviembre 2006

“GUÍA DE BUENA PRÁCTICA PARA EL TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA”

Publicado en la Revista de Neurología (2006). Número 43, volumen 7, páginas 425-438.

El principal objetivo de este artículo es elaborar una guía de buena práctica consensuada por el Grupo de Estudio, donde se recoja información contrastada sobre el desarrollo científico y la efectividad de los distintos enfoques de intervención que se aplican en el campo de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA).

El trabajo se ha basado en distintas fuentes documentales: revisiones realizadas por instituciones que utilizan los principios de la medicina basada en la evidencia (MBE) en la evaluación crítica de los estudios, guías internacionales de buenas prácticas, revisiones de distintos expertos, y en la propia opinión del Grupo de Estudio.

En el artículo se analizan las evidencias científicas encontradas en distintos campos de intervención: tratamientos sesoriomotrices (integración auditiva, integración sensorial, Doma-Delacato...), programas psicoeducativos y psicológicos (intervención conductual, fomento de las competencias sociales...), sistemas alternativos/ aumentativos de comunicación (comunicación facilitada, sistema TEACCH,...), tratamientos biomédicos (medicamentos psicotropos, antiepilépticos, dietas...), y otras terapias, como la asistida con animales.

Los resultados de la revisión permiten concluir que existen muy pocos estudios sobre la eficacia de los tratamientos que cumplan los requisitos mínimos para que puedan ser evaluados en base a los criterios de la MBE. Las muestras de los estudios suelen ser reducidas y frecuentemente se encuentran en ellos elementos que limitan la fiabilidad y la validez de los resultados (uso de criterios diagnósticos diferentes, falta de especificación de variables como la edad, las medidas de desarrollo del lenguaje o de las capacidades cognitivas...), o se realizan evaluaciones de la eficacia de la intervención en base a elementos que no se corresponden con los aspectos nucleares de los TEA.

No obstante, parece que existe un acuerdo generalizado en la efectividad de las intervenciones educativas que inciden especialmente en el desarrollo de aspectos comunicativos y sociales, así como en el apoyo comunitario. Éstas intervenciones deben ser individualizadas, estructuradas, intensivas y extensivas a los distintos contextos en los que se desenvuelve la persona, y deben asegurar la participación de las familias, ya que éste es uno de los factores que se han identificado como fundamentales para el éxito de la intervención.

J. Fuentes-Biggi , M.J. Ferrari-Arroyo, L. Boada- Muñoz, E. Touriño-Aguilera,  J. Artigas- Pallarés, M. Belinchón-Carmona,  J.A. Muñoz-Yunta,  , A. Hervás-Zúñiga, R. Canal-Bedia, J.M. Hernández, A. Díez-Cuervo, M.A. Idiazábal-Alecha , F. Mulas, S. Palacios-Antón , J. Tamarit, J.MartoS- Pérez, M. Posada-de la Paz  ( Grupo de Estudio de los Trastornos del Espectro Autista del Instituto de Salud Carlos III. Ministerio de Sanidad y Consumo).

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